MIRTA
Así habla, con el tono de voz y los gestos de quien imita a una estrella de cine, pero cuando a esa estrella de cine ya nadie la contrata y sus servicios están en la curva descendente del éxito, sin glorias pero llena de penas. Paseando todas sus horas despierta por la corniza de la nostalgia, añorando siempre lo que fue y lejos muy lejos del valor de lo que es, en este presente que para ella se hace eterno. Viviendo siempre en pasado.
Pasa la mayor parte del dia avocada a estar enojada con el mundo con una dedicación propia de abanderada, con cara de mala gana siempre, sus gestos duros, el seño congelado en un puente entre ambas cejas, su lengua filosa para hablar de todos sin permiso, pero con esa mirada que en el fondo esconde soledad no asumida.
Corta y precisa. "Estoy atendiendo" te dice en tono de estar haciéndote un favor cuando llamás por un turno si atinás a tirar a la marchanta un tímido "¿Cómo andas Mirta?". Ella no está para perder el tiempo y te lo hace saber. Siempre. "Decime pero rapidito que estoy con gente".
"Vieja de mierda" dice por lo bajo cuando corta mientras sostiene su teléffono inalámbrico amarillento con un hombro, lo cual le permite seguir "haciendote los pies" mientras la interrumpian con llamados innecesarios cuando ella está en medio de una situación crítica como puede ser limarte la uña del dedo gordo, o sacarte un pellejo o darte la pincelada final con la capa de brillo sobre el trabajo terminado. "Soy pedicura, no psicóloga", te comenta luego. "Estas viejas de mierda que en lugar de llamar y pedir un turno empiezan a contarte todos sus dramas". Viejas de mierda que tenian menos edad que ella en algunos casos o la misma en otros.
Pero con la misma frialdad que te destrata cuando llamás, con la opuesta dedicación te da conversación dos horas mientras hace su trabajo y se carga el disco rígido de novedades y chimentos de cada una de sus clientes a quien maniobraba con firmeza agarrándolos de los tobillos y acomodándoles los pies para acá o para allá sobre su falda. "Aflojate nena, no te voy a cortar los dedos", me escupió sin filtro cuando tensé el pie. "No es que tengo un calambre", me justifiqué casi con miedo en alguna ocasión, como pidiendo perdón por mi desaire.
Creo que eso es lo que la pone de mal humor cuando suena el teléfono, que le cortan el envión de chimentos de los que se hace acreedora mientras te tiene en sus manos.
He ido infinidad de veces con la clara meta de no contarle nada porque luego mi mamá que se atiendía en el mismo lugar me venía con un "me dijo Miirta que tal o cual cosa" y al cabo de veinte minutos te había atrapado con su magia y estabas hablándole de lo que te habías propuesto callar, a sabiendas que eso mañana mismo era un chisme definitivo.
Realista tajante y verduga feroz. Justo en el medio de ambas.
Y si se pasaba de la raya y alguna vez me he animado a frenarle tímidamente el carro con un tibio "no seas tan dura Mirta", sin contratiempos, volanteaba y se pasaba de carril a otro lugar en la otra punta del mundo y de estar descuartizando en críticas a la vieja de Ortelli mutaba a decirte casi en tono dulce y de la nada "ay vos no sabes lo que lo extraño yo a Rafa...".
A las 7 de la mañana si pasás por su casa ya está cortando el pasto de su ínfimo jardín al frente y de su vereda. Un campo de golf de 1 x 1. Cortado con la misma precision con se engominaba el pelo en sus épocas majas, tirante hacia atras y terminado en un rodete mínimo de 4 pelos escuetos y finitos. Teñido al detalle, sin rastros de canas, hasta que se dió por vencida y cambió su discurso por el que le calzó en determinado momento y te decía sin que le preguntes y como viniendo de una conversación sobre el tema.. "y si, para que estar resistiéndonos, si al final todos vamos a morir, yo no me tiño más el pelo y se van todos al carajo". El drama a fondo, pero con esa tonalidad tan suya de estoy relajada frente a estos hechos inminentes. Una Guevarita que se enbanderaba detrás de cualquier causa doméstica con la misma tenacidad que otros arman un golpe de estado.
¿"Me das un turno para la semana que viene antes de Navidad si es posible y otro para febrero cuando vuelvo de las vacaciones?", le dije una vuelta por teléfono. "Pero ¿vos que te pensas que los turnos son todos tuyos querida?... tipico de malcriada de colegio bilingüe me tiró sin que se le moviera un solo pelo, y automáticamente la imaginé agarrando su Citanova pocket alargada buscándome un hueco. Pero al cortar me dio una orden concreta: "Por el otro turno me llamas en dos semanas y ahi vemos", como una madre que pone en suspenso un permiso hasta tanto venga el boletín.
Un maltrato naturalizado, que raya lo ridículo y acaricia lo trágico y bizarro. Un malhumor que genera tensiones y que pide a gritos que la odies, pero acto seguido va al baño y de pasada por la cocina se te aparece con un café batido en una taza con logo de algún cafetín de Mar del Plata. "Este era Rafa -mientras señala la tacita- se traía las tazas de cada lugar donde se tomaba un café, esa manía que tenía el muy hijo de puta"... sorprendiéndote con una sonrisa a media asta que te dejaba entrever apenas sus dientes postizos de adelante.
Con una escala de valores casi milicos por su rigidez, con una vejez solitaria, con cara de pocos amigos, con los límites claros de quien nunca tiene dudas, con la tolerancia en negativo, y con todo eso junto haciendo de coraza para que no le descubran quizas su costado humano y puedan lastimarla. La defensa del indefenso. La coartada de los frágiles que aun no han sido descubiertos.
Con un desencanto por todo lo actual, y una fascinación por lo de antes pocas veces vista.
"Estos telefónos de mierda que no los entiendo, que no se ni para que existen...cuanto mejor era no tenerlos y atender si estabas y sino mala suerte". Despotrica mientras te despide en la puerta y escucha sonar su aparato a lo lejos y entra rápido a atender contradictoria.
"¿Qué mis nietos como andan? Y preguntales vos a ver si te responden si tenes suerte porque a mi no me llaman nunca sino los llamo yo. Venir menos. Eso son los adolescentes de hoy: IN-GRA-TOS. Me escuchaste bien no?. Acordate lo que te digo, asi estas preparada para cuando tengas nietos.
Creo que le encanta la palabra mierda. La mete cada vez que puede para enfatizar su enojo, su desgano, su disconformidad, su viudez, su tristeza... pero solo en confianza.
"...Yo ya ni salgo casi, porque mis amigas se muriedon todas, con quién querés que salga?. Antes por lo menos cada tanto me iba a comer una pizza al cruce, pero qué querés que vaya sola? Yo a dar lástima no salgo. No voy a hacer el papel ridículo de esos viejos que van solos y se sientan a comer en una mesa y a mirar por la ventana, para eso me quedo en mi casa".
Todo le viene mal.
"¿De vacaciones? ¿Pero vos estás loca? ¿A qué queres que vaya a Uruguay, a llenarme de arena, que aparte no aguanto? Pero por favor. Si quiero ir a ver a mi hija la veo en invierno, mirá que voy a ir a esa playa de hippies donde se le ocurrió irse a vivir, a cagarme de calor, a sufrir el sol, a verla a las 2 de la mañana cuando vuelve de la feria.... no querida, la veo en invierno y a Punta del Diablo que se lo metan en el orto". "A mi no me van a llevar a contramano de mis principios".
A ella nadie la quiere llevar a contramano de nada. Ella dice y se desdice sola. Ella pregunta y se responde. Ella va y viene en esa pelea que parece ser su mundo interior desde que "la dejaron" sola en esa casa. Desde que murió Rafa, y después cuando se fueron las hijas cuando decidieron casarse, y las amigas que decidieron morirse, y así...
"Igual a mi me encanta estar sola, olvidate". Refuerza por si se te ocurrre pensar otra cosa.
La vejez la convirtió en impune y de ahí no la movía nadie. PUNTO.










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